Era el martes 4 de mayo de 1971, yo tenía 19 años y había crecido en la generación de la información despersonalizada. Los diarios más leídos de la época como Clarín –el que se recibía en casa de mis padres-
A primera hora de la tarde me encontraba esperando que comenzara la clase de Algebra en
Otro alumno mayor que yo y a quien no conocía, se sentó al lado mío y comenzó a leer un diario. Yo intenté hacerlo también de costado y advertí que era parecido al francés Le Monde, pero se titulaba
A la salida de la clase, al bajar al subterráneo para regresar a mi casa compré un ejemplar en el kiosco del andén.

No tenía nada que ver con los diarios que se editaban en
carecía de fotografías, no salía los lunes, ni se hacía mención en sus páginas a las carreras de caballos ni a la cartelera de cines y teatros, pero si tenía una rica cobertura cultural –Pompeyo Camps era el crítico musical y Ernesto Schoo, quien venía de hacerle la primera entrevista para un medio argentino a Gabriel García Márquez en Primera Plana era el Jefe de Arte y Espectáculos -, en sus secciones de política local colaboraban destacados escritores, políticos y periodistas como Ernesto Sábato, Juan Gelman, Rodolfo Walsh, Rodolfo Terragno, Osiris Troiani, Hugo Gambini, Tomás Eloy Martínez junto a jóvenes como Osvaldo Soriano, Horacio Verbitsky, quien se encargó de la novedosa diagramación del diario, Miguel Bonasso, Carlos Ulanovsky, y el dibujante Hermenegildo Sabat, entro otros. Para la cobertura internacional contaba con corresponsales propios en Montevideo, Río de Janeiro, Lima, Santiago de Chile, París, Washington, y una novedad: Jerusalén.
A diferencia de ellos, en
Su director era el periodista Jacobo Timerman, quien en la década del 60 había revolucionado también el medio gráfico con dos revistas Primera Plana y Confirmado, que fueron las primeras en nuestro país en adoptar el modelo de las magazines americanas como Time o Newsweek, y de las que luego se había desvinculado.
La oportunidad para lanzar el nuevo diario se la plantearon los directivos de los talleres Gráficos Alemann, debido a que habían dejado de imprimir The Buenos Aires Herald, por lo que tenían capacidad ociosa, lo que les permitía ofrecerle un buen pecio a Timerman por sus servicios.
Costaba mas caro que sus competidores e iba dirigido básicamente a la juventud capaz de dejar de tomar un café para comprarlo.
Luego de su salida a la calle, la situación política se fue complicando cada vez más y también
Por Hugo Perini, para Te cuento los Setenta
