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viernes, 13 de noviembre de 2009

Un poco de publicidad


Publicidad gráfica, chicles Bazoka, década de los 70


Cuando a mediados de la década del 70 llegaron a la Argentina los primeros televisores con control remoto ya se sabía cuál era la experiencia de este nuevo aparato en regiones como Europa y los Estados Unidos con relación al consumo de la programación. Los primeros estudios de comportamiento advertían que esa diminuta herramienta ponía en riesgo la pauta publicitaria porque simplemente se la llamaba el matador de avisos.

Estamos hablando de una época de la Argentina en la cual no existía el servicio de cable y la oferta de programación televisiva era de sólo 5 canales. En la siguiente década el control remoto además de liquidar avisos se dedicó a saltear la programación no deseada por el televidente para aterrizar en la más agradable.

Recopilamos tres videos con publicidades que pasaban en la televisión argentina durante la década del 70.
Ojalá los disfruten!

Jockey Club, con una versión de Soley Soley, originariamente de Middle of de Road, pero esta vez en español.



Ford Falcon, año 1973. Si la memoria no me falla, la muchacha que aparece es Gachi Ferrari.




Sylvapen automática, año 1971. Una joyita de la "mafia", protagonizada por Rodolfo Bebán! Para mi, ésta es la mejor de todas las tres!




Y les comparto una duda que tengo, por ahi alguien me puede ayudar.
La serie de publicidades de L&M, protagonozadas por Claudia Sanchez y el Nono Pugliese, en donde se los veía recorriendo el mundo entero, ¿de qué año son?
Yo creo que hay algunas de fines de los 70 y otras de principio de los 80. Pero no puedo conseguir la información justa.


jueves, 4 de junio de 2009

Pequeño saltamontes

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El maestro extiende su mano y muestra en la suave y vieja superficie de su palma una única y brillante piedra.
_¿Ves la piedra? - le pregunta
_ Sí. Es muy bella - responde Kwai.
_ Todas las cosas tienen belleza –dice el maestro-. Ahora con tanta rapidez como puedas, arranca la piedra de mi mano.
Sin dudarlo, el estudiante se decide, y con un único y hábil movimiento sin preparación, lanza su mano derecha hacia la piedra. Y la aparta vacía. La mano del Maestro se ha cerrado y alzando la vista hacia él, con rostro inexpresivo dice;
_ Cuando puedas tomar la piedra de mi mano, entonces será el momento de que te vayas.




La serie "Kung fu" (1972/1975) cuenta la historia de Kwai Chang Caine, un monje shaolín nacido en la China imperial que llega al oeste estadounidense a fines del siglo XIX. Viaja con una chaqueta raída y un morral en el que atesora una flauta, alguna medicina y antiguas armas de combate, además de la sabiduría que sus maestros le transmitieron desde que fue entregado a una vida donde cuerpo y espíritu debían, finalmente, confundirse.
El forastero de ojos rasgados esconde un secreto, la razón por la que escapa y por la que no podrá volver jamás, principio de un éxodo que terminará convirtiéndolo, también en la nueva tierra, en un prófugo.

Odia la violencia, pero sin embargo siempre termina protagonizando situaciones en las que no tiene otra salida que aplicarla, como sólo él sabe hacerlo. Los responsables de dar una estética a esta variante del spaghetti western atravesada por la filosofía y las artes marciales orientales (de un año antes es el clásico "El sol rojo", que mezclaba vaqueros con samuráis) aprovecharon el uso de la cámara lenta para las escenas de combate (en el mismo sentido que el director Sam Peckinpah en sus películas), el sol en contraluz, así como los flashbacks, secuencias que se remontan al pasado, en las que los maestros apodaban a su discípulo "pequeño saltamontes", y que son clave para entender el presente. Así quedaría perfilado el fugitivo extranjero, perdido un territorio marcado a fuego por la corrupción y la violencia.

Cuenta la historia de la TV norteamericana que el primer elegido para interpretar al personaje fue el oriental Bruce Lee, pero que en un arranque de xenofobia los directivos de la ABC decidieron descartarlo y elegir a uno de los suyos. El improvisado casting tuvo un triunfador local, David Carradine, que entonces tenía 36 años. El hijo mayor del famoso John Carradine ya era una figura en ascenso del cine y la TV.
La serie, que comenzó a emitirse en octubre de 1973, terminó, después de tres exitosas temporadas, en junio de 1975, por la simple y única razón de que Carradine estaba agotado físicamente (admitió haber recibido más golpes de los que esperaba), a consecuencia de muchos rodajes en los que debía poner, literalmente, el cuerpo.

Cuarenta guionistas participaron de los 62 episodios de la serie, que pegó fuerte en la estética hasta entonces usada para este tipo de productos, dirigidos por una docena de realizadores, que siguieron al pie de la letra el dogma lanzado por Spielman. Junto a Carradine aparecieron numerosos invitados (incluidos su papá John y sus hermanos Keith y Robert), como John Saxon, el mexicano Emilio Fernández, William Shatner, George Dzundza, Harrison Ford (cuando su nombre recién había aparecido en "American Graffiti"), el cantautor José Feliciano y Leslie Nielsen, entre otros.

En Argentina tuvo esta serie un éxito rotundo. Durante el año 1974 por cada emisión de la serie, el 13 supo alcanzar picos de más de tres millones de espectadores frente a los receptores, en especial cuando se trataba de capítulos dobles.
En casa la mirábamos siempre. Primero porque le gustaba a mi papá, y luego porque nos gustaba a todos.
A mi me daba mucha pena, porque parecía que nunca sería feliz. Cada vez que encontraba un lugarcito de paz, o alguna mujer que lo quiera mimar un poco, se tenía que ir el pobre.
También se contaban chistes sobre el Pequeño saltamontes, pero en este momento no recuerdo ninguno. Por ahi algún lector tiene mejor memoria que yo!

David Carradine falleció hoy, a los 72 años, en un hotel de Bangok, en donde se hallaba rodando una película.




Fuente Diario La Nación

jueves, 3 de julio de 2008

Ellas, las que ya no están...


La escena nacional argentina, siempre se vistió con grandes nombres e importantes figuras. Con absoluta humildad y candor (?) podría agregar sin vanagloriarme, que pertenezco a un país en donde siempre destellaron grandes figuras.

Cada género conoció algún perfume de mujer, que, permitiría engalanar un escenario tanto, como la pantalla de televisión internacional. Pero en la actualidad, si de algo deberíamos sentir nostalgia, sería por la ausencia de grandes figuras. En particular porque el tiempo no las quitó de las marquesinas ni el olvido las desplazó a un costado. En estos casos, las razón fue otra...
Hoy hablaré de las que se fueron demasiado pronto, las que partieron antes de lo previsto. Dejando un espacio vacío anticipado, obligando a recurrir a nostalgias imposibles, para estos seres tan jóvenes y con tan variado talento.


Ellas, las que brillaron en los setentas...



NÉLIDA LOBATO

Fue una de las más grandes figuras de la revista porteña. Mujer con una enorme sensualidad. De pequeña contextura física, pero de gran personalidad en el escenario.
Excelente bailarina, habiéndose capacitado desde muy pequeña. Al pasar los años logró desarrollar una importante carrera profesional junto a su esposo -bailarín y coreógrafo- Eber Lobaro.
Llegó a ser estrella del teatro Lido de París. Un tiempo después, ya en Buenos Aires, llevaría a los escenarios de la calle Corrientes excelentes versiones de lo que había aprendido por su paso por Las Vegas y Francia. También logró incursionar en el cine.
Dueña de un cuerpo escultural, hizo numerosas fotografías para tapas de revistas, tanto como para calendarios. Los hombres eran grandes admiradores de su belleza, encanto y talento, cualidades que no pasaban desapercibidas para las mujeres, que adoraban verla desplegar su inagotable talentosa energía.
Siempre guardó un bajo perfil para su vida privada. De todas formas, por entonces las verdaderas profesionales de la escena, no necesitaban de escándalos entre bambalinas ni desnudarse sin excusas ante cualquier cámara, en programejos de televisión...
Lamentablemente, el destino quiso que su vida fuera truncada por el cáncer, en el año 1982.



Nélida Lobato ("Una diosa sin photoshop")

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SUSANA BRUNETI

Había nacido en Buenos Aires en el año 1941. Llegó a ser actriz de comedia y vedette; además de lograr ser la partenaire de todos los grandes cómicos de la época (trabajó junto a Alberto Olmedo, Darío Víttori, Mabel Manzzoti, Pepe Marrone, Juan C. Altavista, Fidel Pintos y muchos más). Su particular encanto y humor, habían logrado que ganara dignamente el espacio de mujer comediante. Su éxito más importante en televisión, lo obtuvo con Gorosito y Sra, junto a Santiago Bal.
Quiso el destino que un 20 de junio de 1974 -
momento en el que su carrera se encontraba en la cúspide- afectada de cáncer, dejara de existir a los 33 años.

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ROSSANA FALASCA

Había nacido el 27 de Abril de 1953 en la localidad de Humboldt (provincia de Santa Fé). Contando apenas con trece años, logró debutar en el canal 13 de Santa Fé. A fines de los años sesenta, participó en un concurso de cantantes jóvenes de tango, en el programa"Grandes Valores del Tanto", en esa oportunidad interpretó "Madreselva". Luego, pasaría a ser figura exclusiva del canal durante cuatro años, iniciándose su actividad en el canal: el 1 de Septiembre de 1969. Su primer disco vio la luz en el año 1970 , tenía por entonces diecisiete años. Tras estos venturosos inicios, su carrera como artista iría en ascenso, iniciando giras por el interior del país y a otros países.
El 20 de Febrero de 1983, víctima de cáncer dejaba de existir, con veintinueve años y una trayectoria excelente.



Rossana Falasca - "Los pájaros perdidos"







De La candorosa, para "Te cuento los setenta"





lunes, 2 de junio de 2008

Tas iguaaaaaaal.....

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Durante la década del 70 yo cursé la secundaria, la terminé y empecé el profesorado. También me puse de novia con el hombre que iba a ser años mas tarde, el padre de mis hijos.
Veamos que hacían algunos famosos en esa década…



Larry Hagman, alias J.R.
Encarnó al malísimo J.R. Ewing, el hermano mayor de la millonaria y petrolera familia de la serie Dallas, que ocupó la pantalla desde 1978.


Robert Blake, alias Tony Baretta
Su pico de popularidad llegó en 1976 con el papel de Tony Baretta en la serie sobre el particular detective que mutaba su apariencia en cada caso.


Angie Dickinson, alias sargento "Pepper"
En 1974 su nombre se coronó como uno de los grandes íconos de esa década cuando asumió el papel de la sargento Leann "Pepper" Anderson para la serie Mujer policía.


Erik Estrada, alias Francis Llewellyn Poncherello

Larry Wilcox, alias Jon Baker

En 1977 salía al aire el primer episodio de CHiPs, las aventuras de los oficiales Frank Poncherello y Jon Baker la patrulla motorizada que recorría las arterias de California para proteger a los ciudadanos.




Pam Dawber, alias Mindy.
Fue la contra figura de Robin Williams en la serie Mork & Mindy, 1978


Paul Michael Glaser, alias David Starsky


David Soul, alias Kenneth Hutchinson
Los protagonistas de la serie Starsky & Hutch son dos personajes antagónicos pero complementarios, caracterizados por luchar contra el crimen evitando las buenas maneras y las leyes en caso necesario. Son atractivos y valientes, se mueven por los bajos fondos de Los Angeles en un llamativo Ford Torino de1975, rojo con una característica franja blanca.


Lee Majors, alias Steve Majors
El hombre nuclear
Un astronauta al que, después de un grave accidente, le injertan dos piernas, un brazo y un ojo biónicos. La serie lo convirtió en un ícono de los setenta! 1973


Lindsay Wagner, alias Jamie Sommers
Ex tenista y maestra, que sufre un accidente por el que le reemplazan un oído, las piernas y un brazo dándole superpoderes, comenzó como una participación especial en El hombre nuclear y luego tuvo su propio show, La mujer biónica, desde 1976 a 1978.


Greg Evigan, alias B.J.
A bordo de su Kenworth K-100, el fachero Billie Joe McKay no iba solo. Claro, en las interminables rutas de los estados del país del Norte, a B.J. lo acompañaba el chimpancé Bear y aventuras de la mano de chicas divertidas y muy pero muy lindas. 1979
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No cabe duda de que el tiempo pasa para todos, para los artistas también!!
Dejé aparte a los personajes de la Familia Ingalls, porque como es la serie que ganó en la encuesta, va, algún día de estos, en post aparte!
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Y vos...que hacías en los setenta?...





miércoles, 9 de abril de 2008

Pantallazo televisivo setentoso




La televisión en la Argentina se inicia en 1951, respondiendo a una política estatal desarrollada por el gobierno de Juan Domingo Perón. De la mano de Jaime Yankelevich, la primera transmisión tuvo lugar desde LR 3 Radio Belgrano, con los mismos locutores que hasta el momento trabajaban para la emisora. Con una antena instalada en el Ministerio de Obras Públicas y el discurso de Eva Perón en los actos centrales de la Plaza de Mayo, fue inaugurado oficialmente el pionero Canal 7.

El final de la década del 50 vio nacer en Córdoba la televisión privada.

En 1960 iniciaron sus transmisiones desde Buenos Aires los canales 9 Cadete y 13 Proartel, con escasos cuatro meses de diferencia. Surgieron otros en el interior del país, en especial en Rosario y en Mar del Plata; en 1961 lo hizo Teleonce y en 1966, Canal 2 de La Plata.En los 70 los canales pasan a manos de empresarios locales. Al cubano-argentino Goar Mestre, que había fundado el Canal 13 en los 60, se suman Alejandro Romay en el 9 y Héctor Ricardo García en el 11, como los hombres fuertes de la nueva industria.

En 1972 a partir de la promulgación de la Ley Nacional de Telecomunicaciones se creó el Comité Federal de Radiodifusión (COMFER). Dos años después los canales privados pasaron a manos del Estado Nacional.

Cada vez son más las personas que tiene la posibilidad de adquirir un televisor. Por esto la programación también se va abriendo hacia clases de menos recursos que constituían una audiencia aún no explotada. Así surgen ciclos como “Los Campanelli”, que muestran la vida y las costumbres de una familia humilde.
Se inicia también el debate, que cada tanto resurge, acerca de sí la finalidad de la televisión es el entretenimiento o la cultura.
Se crea el Comité Federal de Radiodifusión que establece pautas para la programación y también limita el tiempo de tanda publicitaria que ese emite por hora.
La política llega a la TV con las campañas presidenciales para las elecciones de 1973, por las que el Gral. Perón llega por tercera vez al poder.

En el transcurso de la década continuó creciendo la oferta segmentada: musicales para el público joven (Música en libertad, Alta Tensión) y para un público mayor (Grandes valores del tango, Asado con cuentos con Luis Landriscina), las grandes transmisiones deportivas (las peleas de box de Monzón y Galíndez y el Mundial 74), los programas cómicos (La Tuerca, Hiperhumor, Operación Ja Ja, El chupete, Porcelandia), los relacionales de Roberto Galán (Si lo sabe cante y Yo me quiero casar… ¿y usted?) y los unitarios de factura dramática entre los que se destacaba especialmente Cosa Juzgada, dirigido por David Stivel con uno de los mejores elencos de la escena nacional.

Las telenovelas por su parte, comenzaron a ocupar la franja nocturna, horario que hasta el momento les había sido ajeno. Se sucedieron los grandes éxitos de Alberto Migré (Rolando Rivas, taxista; Pobre Diabla; Dos a quererse; Piel naranja), mientras el público consagraba a nueva figuras formadas o entrenadas en el medio: Soledad Silveyra, Claudio García Satur, Beatriz Taibo, Arturo Puig, María de los Ángeles Medrano, Claudio Levrino y Arnaldo André, entre otros.

Paralelamente los canales del interior comenzaron a incorporar las máquinas Ampex, recibiendo la programación de Capital Federal en diferido y a veces filmada de la pantalla. La escasa calidad en la definición de la imagen más allá de los 60 kilómetros de la antena transmisora, llevó a la creación de los pioneros circuitos cerrados de televisión en los pequeños pueblos, germen de lo que luego sería la TV por cable.
Para esa época se declaran vencidas las licencias para el manejo privado de los canales 9, 11 y 13, y se decide abruptamente no renovarlas. A pesar de que los viejos dueños de los canales inician procesos judiciales, se da por finalizada esa etapa de TV privada.
El Estado se hace cargo de los canales y coloca al frente de ellos a interventores. Comienza una fuerte discusión sobre el manejo de los medios y los gremialistas apoyan la estatización. Finalmente Isabel Perón amplía la intervención estatal.

Con la dictadura, la cultura y el arte nacional sufrieron múltiples atropellos. Las listas negras se impusieron de inmediato: actores y actrices como Norma Aleandro, Marilina Ross, Juan Carlos Gené, Irma Roy, Luis Politti, Federico Luppi, Bárbara Mugica, Carlos Carella, Héctor Alterio, David Stivel, que habían recibido amenazas en las postrimerías del anterior gobierno constitucional por parte de la Triple A, fueron prohibidos por decisión de la Junta Militar.

La ceremonia de entrega del Martín Fierro se realizó casi en secreto, sin televisación y con escasa repercusión en los medios gráficos. Numerosos periodistas del medio recibieron también presiones y censura.

Próximo a realizarse en el país el Campeonato Mundial de Fútbol en 1978, la dictadura creó el Ente Argentina78 TV con el propósito de instaurar un canal de transmisión en color. Se adoptó la norma Pal–N y nació ATC en reemplazo del Canal 7, con instalaciones monumentales y de última generación para justificar el desmesurado presupuesto acordado.

Se impuso entonces una televisión pasatista con series norteamericanas de nueva factura (El hombre nuclear, La mujer biónica, Las calles de San Francisco, Koyak, Swatt, Los ángeles de Charly, que naturalizaban la violencia, los apremios ilegales y el sexismo).

Las telenovelas incorporaron a niños o adolescentes como protagonistas (Pelito, Andrea Celeste) o se reeditaron viejas historias (Rosa de Lejos, remake de Simplemente María), al tiempo que se incorporaban tiras mexicanas o venezolanas que resultaban de bajo costo para la situación cambiaria de la época.Otros programas de esos años fueron Tiempo nuevo con Bernardo Neustadt, Pinky y la noticia, El show de Velazco Ferrero o La hora de Andrés. Un hito aparte lo constituyó Video–Show de Cacho Fontana, el primer programa en utilizar una videocámara. Esas videocámaras dueron llamadas "la máquina de mirar"

Por mas que busqué y rebusqué, no pude encontrar el video de la primer transmisión en color en Argentina. Si alguna sabe donde buscarla, me encantaría que nos la pase el link.

Fuente: Taringa, Argentina,

Almorzando con Mirta Legrand
Susana Gimenez, Claudio Levrino, 1978

martes, 1 de abril de 2008

Pongan los fideos que llegaron los Campanelli

Pongan play sin miedo...



Los Campanelli aparecieron en la pantalla en el año 1969, en canal 13, y en 1970 pasó a Telefé, hasta el 74. Eran transgresores aunque representaban una de las entidades más notables de la Argentina: la familia.

Se emitía todos los domingos al mediodía y fue la tira pionera, y curiosamente la que dejó la huella más profunda en el formato familiar. Era una familia típica de clase media que se reunía a comer los tallarines amasados por la "vieja"

La dirección estaba a cargo de Héctor Masselli y el libreto pertenecía a Juan Carlos Mesa, Jorge y Carlos Basurto y Oscar Viale, en tanto que la música era autoría de Horacio Malvicino (o Alain Debray)
La familia estaba compuesta por los padres, Adolfo Linvel y Menchu Quesada (don Carmelo y doña Lucía), completando el cuadro sus hijos y yernos.
Allí estaban Osvaldo Canónico (heredero del negocio familiar de servicio atmosférico, casado con Gloria Montes, dos gritones totales), Dorita Burgos (esposa del funebrero Alberto Anchart, "El tumba"), Zulma Grey (casada con Tino Pascali, un temeroso empleado público), María Cristina Laurenz (amada mujer de Carlos Scazziotta, sodero y fanático de Boca), Santiago Bal (solterón, mujeriego y jugador empedernido, vago total) y Tito Mendoza (músico baterista).
Para que nada falte se agregaba la muchacha de la casa, Flora (Edda Díaz, un aparato de aquellos) y todo tipo de visitantes alternativos, incluido un vecino "Gallego" que se peleaba con el tano dueño de casa.
Luego de algunos capítulos ingresaría "como el hijo que llegaba de Estados Unidos": Claudio García Satur, quien se incorporaría con su esposa en la ficción, Alejandra Kliment, una rubia muy bonita perteneciente a la alta aristocracia porteña.

"Los Campanelli" representaron durante esa especial etapa de la vida argentina a un clásico de los domingos, algo de lo que todos hablaban y donde nadie quedaba al margen. Todos conocían a sus personajes y repetían sus latiguillos como una marca registrada.

Cuando Santiaguito llegaba de madrugaba a la casa, y eludía con cancha y verso los retos de su padre, el viejo Campanelli tenía una frase especial: "es un ángelo, no vola perque es pichón!".

Como toda familia tuvo sus cosas. Sus personajes eran identificados por la calle como verdaderos y pese a que muchos eran actores de primera línea les costaba despegarse de representaciones domingueras. Adolfo Linvel (que en esta época tenía 58 años, aunque parecía de mucho más) había empezado su carrera en 1933 y recién con ese programa llegaba a la fama, lejos de las tablas que lo habían formado.

Supieron hacer dos películas.

En el 71, El verano de los Campanelli, y, en el 72, El pic nic de los Campanelli. .

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Yo se que fui al cine a verlos, pero no me acuerdo cual de las dos vi.. ajajaaa

Esta familia fue todo un símbolo de la Argentina, donde cada una de sus ocurrencias se festejaba casi como "chiste nacional".
El programa recreaba los encuentros y desencuentros de esta familia de descendencia italiana. Las diferencias entre clases sociales, entre clubes de fútbol, las de la vida en general, eran los primeros disparadores del domingo, para luego salvar las diferencias de cara a la pasta, mientras Linvel amenazaba con eso de "No quiero oír ni el volido de una mosca".

Pese a todo....... NO HAY NADA MAS LINDO QUE LA FAMILIA UNITA!!


Menchu Quesada, falleció en el 2005, a los 90 años. Probablemente ninguna mujer haya encarnado mejor que ella el estereotipo de la "madre argentina", inmortalizado por la telecomedia familiar dominguera: de ineludible delantal y manos en la masa, Doña Lucía Campanelli lidiaba por igual con las travesuras de su esposo y las de sus hijos (nueras y yernos) sin perder jamás la paciencia ni la sonrisa.
Curiosamente, Menchu jamás tuvo hijos en la vida real.

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Fuente: La opinión, Cine nacional, Taringa