viernes, 4 de abril de 2008

Una de amor...


Arrancaba la década del setenta y mi poca edad impedía mi asistencia al cine. Por entonces las películas que contaban historias de "amor", no eran para niñas.
Aún sin haber ocupado una butaca en el cine, pude apreciar como un relato cinematográfico en particular estaba en boca de todos, descollaba. Nadie escapaba al fenómeno taquillero, en cualquier programa de televisión nombraban a esta película como "la más vista de la historia", evidentemente, además de los exagerados del momento, era un éxito.
La literatura y la cinematografía hacía tiempo que venían relatando amores conflictivos. Ya se conocían historias de amor entre personas de distintas clases sociales o en donde las damiselas de frágil salud morían enamoradas. No había novedad alguna al respecto. Por ello, que estos dos se amaran profundamente y que junto a su juventud y belleza gritaran a los cuatro vientos cuanto amor se prodigaban, no tenía nada en especial, pero... los condimentos que esta historia cargaba, vendía: un joven millonario y apuesto, es desheredado por su padre debido a que éste no acepta el noviazgo que su hijo mantiene con una joven hija de inmigrantes italianos.



Jenny es la joven y bella mujer que se enamora profundamente de Oliver (el desheredado), y ambos muestran durante una hora y media, su infinito amor a pesar de las contrariedades que la vida les pone delante. Otro condimento taquillero, es enfermar gravemente a Jenny (se le diagnostica una enfermedad terminal), ensombreciendo la felicidad y los planes a futuro de ambos.


El cine nunca se cansará de realizar historias de amor, donde los condimentos son: personas bellas, con parientes que se empeñan en coartar la felicidad de los enamorados, terribles enfermedades y muerte de algunos de sus protagonistas, además de algún tema musical que destaque. De hecho el único Oscar que ganó esta cinta, fue a la "Mejor música original" (de Francis Lai). Hay también en el guión una frase que pronuncian ambos protagonistas, para que muchos la tomaran posteriormente como estandarte del amor, quedando plasmada en cuanto póster o tarjeta anduviera rondando:

"Amar es nunca tener que decir lo siento"



El amor fue y será motivo de inversión en kilómetros de celuloide. Engancha y seduce a millones de espectadores en el mundo entero. Y "Love Story" quedará en la historia del cine, como su título lo indica: una "historia de amor"...

Antes de terminar quiero recordar algo que quedó grabado en mi memoria: ¡¡los suspiros de las adolescentes (y las no tanto) que al ver a Ryan O'Neal, morían de amor!!...











De La candorosa, para "Te cuento los setenta"

jueves, 3 de abril de 2008

VOX POPULI, VOX DEI

Bienvenidos al Rock Suburbano. A finales de los ´60, si había algo más difícil que querer tocar Rock en la Argentina, era querer hacerlo proviniendo de los suburbios. En Quilmes, bien al sur de conurbano bonaerense, en la primavera del ´67 se juntan unos muchachos con ganas de tocar. Ellos eran Willy Quiroga, Rubén Basoalto, Ricardo Soulé y Juan Carlos Godoy. No tenían un peso partido al medio para comprar instrumentos, y el primer bajo que pudieron armar fue de fabricación cacera, y según comentase tiempo después Willy Quiroga, estaba tan doblado que podía usarse para lanzar flechas.

En un principio, Ricardo Soulé oficiaba de bajista y Quiroga de guitarrista, junto con "Yodi" Godoy. Soulé era el único que había estudiado música seriamente (entiéndase por ello, en un conservatorio) y su instrumento era el violín, el mismo que tocaba en alguna que otra canción. Con el tiempo, el virtuosismo de Ricardo, lo llevó a hacerse cargo de la primera guitarra del grupo, Quiroga gustosamente aceptó.

Se llamaron Match 4 (nombre puesto por Quiroga, quien había pasado por la escuela de aviación) y cantaban en inglés temas propios y, obviamente, covers. En un festival, un hombre flaquísimo que ya comenzaba a tener un poco de fama, les sugirió "con lo rico que es el idioma ¿Por qué no cantan en castellano?" Sin quererlo, Luis Alberto Spinetta, estaba llevando a las nuevas promesas por el camino indicado.

Tras varios shows, la banda consigue audicionar para Jorge Álvarez (productor de Manal, Almendra y Sui Generis, entre otros hitos) quien ocupaba un gran puesto en la primera discográfica de rock argento, Mandioca. Fue el mismo Álvarez que les sugirió a los chicos que con ese nombre no iban a ningún lado. A Quiroga le vino a la mente la frase "Vox Populi, Vox Dei", que en latín, a grandes rasgos, quiere decir "La Voz del Pueblo es la Voz de Dios". Corría el año 1969.

Ese mismo año, graban para Mandioca lo que sería su primer single, "Azúcar Amargo" y "Quiero Ser". Meses después graban un segundo simple que pasaría casi inadvertido hasta que fuera regraba dos años después en un formato más rockero. Estamos hablando de uno de los más grandes clásicos de la historia del Rock Nacional: Presente.

Estos simples que fueron bien vendidos, llevaron a que el grupo tuviera acceso a su primer Larga Duración. En 1970 ve la luz "Caliente". Pero eso no era lo importante. Soulé y compañía venían gestando lo que sería la primera obra conceptual del rock en castellano. "La Biblia".

No hacía mucho que se había editado "Tommy" de The Who, obra que influyó notablemente en la concepción de hacer rock. Vox Dei lo capitalizó al extremo. Entraron a estudios solo con una canción completa y muchas ideas en la cabeza. EL trabajo prácticamente se compuso en estudio, a excepción de Génesis, que ya fuera estrenada en un show en vivo previo a la grabación.

Como no se puede analizar la historia sin tener en cuenta el contexto, hay que mencionar que por esos años, la Argentina se encontraba bajo un gobierno de facto. De más está decir que la obra despertó inquietudes de la Iglesia Católica de nuestro país, cuyas autoridades le requirieron al sello Mandioca la entrega de las letras para "controlarlas" antes de su publicación. El Arzobispo de Buenos Aires, Cardenal Antonio Caggiano, no solo la autorizó, sino que además dirigió unas palabras a los músicos: "A mí me hubiera costado tres horas explicar qué es Dios y vos apenas con un silogismo lo conseguiste." Se refería a "Él era el principio y de la noche hizo luz", obrante en Génesis.

El disco era grabado bajo una presión constante que recaía sobre los músicos, ante la expectativa que se generaba en torno a la obra y sobre todo, por la quiebra de Mandioca. Finalmente fue editado por el sello "Disc Jockey", quienes cometieron un error gravísimo. En la contratapa del álbum, invirtieron los nombres de las canciones de "Profecías" y "Libros Sapienciales", generando una confusión terrible (de hecho yo, 20 años después de editado el disco, no entendía porque los nombres coincidían con las letras inversamente). Toda esta presión llevó a una pelea irreconciliable entre Godoy y Soulé, por lo que el primero de ellos, abandonó la banda una vez finalizada la grabación. Su voz es la de la segunda parte de "Las Guerras" y la de "Cristo".

En 1974, el Ensamble Buenos Aires (orquesta que se puede escuchar en Cuando Ya Me Empiece a Quedar Solo y Rasguña las Piedras de Sui Generis) decide llevar a cabo una versión un tanto más pesadita del disco, que ya de por sí tenía un sonido potente, muy a lo Black Sabbath. Aliándose con la Pesada del Rock Nacional, se grabó la obra integra con músicos de la talla de Claudio Gabis, Jorge Pinchevsky, Charly García, Black Amaya, David Lebón, Oscar Moro, Carlos Cutaia, Alejandro Medina, Billy Bond y otros grosos más. Vox Dei, a pesar de haber dado el visto bueno, no pudo participar de modo alguno por esas cosas que tienen las discográficas.

La carrera de Vox Dei continuó más allá de La Biblia, aunque nada volvió a ser lo mismo. Es una regla casi general que cuesta sobrevivir a una obra tan superior como lo fue este trabajo increíble desde el punto de vista musical y cultural.


En 1972, Vox Dei edita "Jeremías Pies de Plomo", que sería un éxito arrastrado por la obra anterior. Lejos de lo conceptual, es un soberbio disco de flor, rock y blues. En el mismo están muchos de los clásicos del grupo: Detrás del Vidrio, Juntando Semillas en el Suelo, Si Separarnos Más y Ritmo y Blues Con Armónica.

En 1974 y luego de editar un disco en vivo (La Nave Infernal) la banda edita "Vox Dei para Vox Dei" y Soulé se va del grupo. La carrera siguió erráticamente hasta nuestros días, con idas y vueltas de Soulé y obviamente, con una merma en la calidad de las composiciones ante la ausencia de su principal autor.

Sin embargo, pocos grupos han quedado tan grabados en la retina y tímpanos de varias generaciones como ellos.
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Ante la casi carencia de videos de Vox Dei en su formación clásica (Soulé, Quiroga, Basoalto) me tome el atrevimiento de subirles algunas canciones de mi colección. Denle Play con ganas.



free music



Espero que hayan disfrutado algo de lo mejorcito que ha dado nuestra música local.
Bruno, para Te cuento los setenta!
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martes, 1 de abril de 2008

Pongan los fideos que llegaron los Campanelli

Pongan play sin miedo...



Los Campanelli aparecieron en la pantalla en el año 1969, en canal 13, y en 1970 pasó a Telefé, hasta el 74. Eran transgresores aunque representaban una de las entidades más notables de la Argentina: la familia.

Se emitía todos los domingos al mediodía y fue la tira pionera, y curiosamente la que dejó la huella más profunda en el formato familiar. Era una familia típica de clase media que se reunía a comer los tallarines amasados por la "vieja"

La dirección estaba a cargo de Héctor Masselli y el libreto pertenecía a Juan Carlos Mesa, Jorge y Carlos Basurto y Oscar Viale, en tanto que la música era autoría de Horacio Malvicino (o Alain Debray)
La familia estaba compuesta por los padres, Adolfo Linvel y Menchu Quesada (don Carmelo y doña Lucía), completando el cuadro sus hijos y yernos.
Allí estaban Osvaldo Canónico (heredero del negocio familiar de servicio atmosférico, casado con Gloria Montes, dos gritones totales), Dorita Burgos (esposa del funebrero Alberto Anchart, "El tumba"), Zulma Grey (casada con Tino Pascali, un temeroso empleado público), María Cristina Laurenz (amada mujer de Carlos Scazziotta, sodero y fanático de Boca), Santiago Bal (solterón, mujeriego y jugador empedernido, vago total) y Tito Mendoza (músico baterista).
Para que nada falte se agregaba la muchacha de la casa, Flora (Edda Díaz, un aparato de aquellos) y todo tipo de visitantes alternativos, incluido un vecino "Gallego" que se peleaba con el tano dueño de casa.
Luego de algunos capítulos ingresaría "como el hijo que llegaba de Estados Unidos": Claudio García Satur, quien se incorporaría con su esposa en la ficción, Alejandra Kliment, una rubia muy bonita perteneciente a la alta aristocracia porteña.

"Los Campanelli" representaron durante esa especial etapa de la vida argentina a un clásico de los domingos, algo de lo que todos hablaban y donde nadie quedaba al margen. Todos conocían a sus personajes y repetían sus latiguillos como una marca registrada.

Cuando Santiaguito llegaba de madrugaba a la casa, y eludía con cancha y verso los retos de su padre, el viejo Campanelli tenía una frase especial: "es un ángelo, no vola perque es pichón!".

Como toda familia tuvo sus cosas. Sus personajes eran identificados por la calle como verdaderos y pese a que muchos eran actores de primera línea les costaba despegarse de representaciones domingueras. Adolfo Linvel (que en esta época tenía 58 años, aunque parecía de mucho más) había empezado su carrera en 1933 y recién con ese programa llegaba a la fama, lejos de las tablas que lo habían formado.

Supieron hacer dos películas.

En el 71, El verano de los Campanelli, y, en el 72, El pic nic de los Campanelli. .

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Yo se que fui al cine a verlos, pero no me acuerdo cual de las dos vi.. ajajaaa

Esta familia fue todo un símbolo de la Argentina, donde cada una de sus ocurrencias se festejaba casi como "chiste nacional".
El programa recreaba los encuentros y desencuentros de esta familia de descendencia italiana. Las diferencias entre clases sociales, entre clubes de fútbol, las de la vida en general, eran los primeros disparadores del domingo, para luego salvar las diferencias de cara a la pasta, mientras Linvel amenazaba con eso de "No quiero oír ni el volido de una mosca".

Pese a todo....... NO HAY NADA MAS LINDO QUE LA FAMILIA UNITA!!


Menchu Quesada, falleció en el 2005, a los 90 años. Probablemente ninguna mujer haya encarnado mejor que ella el estereotipo de la "madre argentina", inmortalizado por la telecomedia familiar dominguera: de ineludible delantal y manos en la masa, Doña Lucía Campanelli lidiaba por igual con las travesuras de su esposo y las de sus hijos (nueras y yernos) sin perder jamás la paciencia ni la sonrisa.
Curiosamente, Menchu jamás tuvo hijos en la vida real.

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Fuente: La opinión, Cine nacional, Taringa